sábado, 31 de enero de 2015

BUENAS NOCHES

Hace unos días estuve hablando de astronomía con un amigo al que le apasiona ese tema. El hombre, desatado, al notar que yo no compartía su entusiasmo me preguntó: ¿A ti no te gustaría conocer otras galaxias, por ejemplo, Andrómeda? No suelo contestar con otra pregunta, pero esta vez lo hice: ¿Eso es posible? Fue como echarle un jarro de agua fría. Mi amigo no está loco ni es un iluso, simplemente sueña e imagina cosas que la razón sabe imposibles. En aquel momento soñaba y lo desperté bruscamente. Hice mal, y cuando quise rectificar ya era tarde. ¿Por qué nos resultan tan absurdos y pueriles los sueños ajenos, mientras nos aferramos, como náufragos a una tabla, a los nuestros? Si todos “somos globos llenos de emociones, en un mundo plagado de alfileres”, cuidemos de no pinchar a nadie con frases o preguntas hirientes. Una chispa de ingenio, descontrolada y a destiempo, puede ocasionar quemaduras graves a quien no lo merece. 

viernes, 30 de enero de 2015

BUENAS NOCHES


La casa de mis tíos tenía jardín. Hay muchos tipos de jardines, en los que suelen predominar dos estilos, el francés y el inglés. El primero es muy decorativo y geométrico, pero, para mi gusto, peca de artificial. El segundo es más natural, improvisado y variopinto. Aquel en el que pasé mi infancia era de estos últimos. En él las plantas y las hierbas crecían libres, sin que apenas se notara en ellas la mano y los caprichos del hombre. Nada como aprender a amar la naturaleza sobre el terreno. En aquel centenar de metros cuadrados tomé conciencia de lo que son la zoología y la botánica. Vegetales, aves e insectos empeñados en alimentarse, reproducirse y sobrevivir. Vida y muerte representadas en un idílico escenario ante la curiosidad de un niño que lo observaba todo con ilusión y asombro. Allí aprendí la diferencia entre mirar y ver; entre la crueldad y la necesidad. La araña no es malvada ni la mariposa buena. No hay hormigas laboriosas y cigarras frívolas. Los pájaros no son verdugos ni las orugas víctimas. Todo tiene un porqué, y el mal sólo se da en aquellos que, conociendo el bien, pueden elegir. No me cansaré nunca de repetir aquello de Paul Eluard: “Hay otros mundos pero están en este”. Y, por insignificantes que parezcan, conocerlos supone una experiencia a la que no debemos renunciar.

jueves, 29 de enero de 2015

BUENAS NOCHES


Se me ha echado el tiempo encima. Ya es tarde, y aún no he pensado en nada para esta fría noche de invierno, en la que hasta las letras se resisten a abandonar su cálido anonimato. En fin, de algo hay que hablar. Estoy dando un repaso a mis creencias. Dios y el amor, que no difieren mucho y quizá son lo mismo, protagonizaron las dos últimas noches. Si estoy en lo cierto, lo humano y lo divino son la misma cosa. Pese a alguna que otra duda y altibajo, siempre he sido panteísta, es decir, creo que todo el Universo es Dios. De lo más ínfimo hasta lo más inmenso del cosmos, de la materia inerte a la vida bulliciosa, percibo la presencia del Creador. Nuestro estado es algo pasajero, y el antes y el después meras incógnitas que nadie ha logrado despejar. Hubo un tiempo en el que me inquietaban y les prestaba atención. Ya no me preocupan lo más mínimo. Lo que ha de ser será, y no pienso malgastar mi tiempo especulando sobre ello. Un viejo me contó una vez que, con los años, el frío nos va subiendo por el cuerpo y cuando nos llega al corazón, morimos. Me reí mucho entonces, ya no me hace ni pizca de gracia. De cuántas cosas nos reíamos antaño, y hoy está demostrado que son ciertas. Lo único que me importa es esto, lo que tengo al alcance de mi mano y mi intelecto. En mi corazón hay muchos corazones latiendo al unísono. Ni el desamor ni la muerte lograrán que ninguno se pare mientras yo viva. Tratemos de abrigarnos mutuamente. Combatamos el frío. 

miércoles, 28 de enero de 2015

BUENAS NOCHES


El verdadero amor surge como el relámpago. Es algo sorprendente e imprevisible, capaz de iluminarlo todo. A otros sentimientos que te obligan a sopesar intereses y conveniencias antes de decidirte a iniciar una relación y precisan de cerillas para prender el fuego, no los llames así. ¡Ay de aquellos que toman el nombre del amor en vano! 

martes, 27 de enero de 2015

BUENAS NOCHES


Los que quieran conocer a Dios que no lo busquen en el Arte ni en los templos, sino en el corazón de los que sufren. Admiro las pinturas y esculturas religiosas, pero me emocionan más quienes, hartos de tanto infortunio, conservan intacta su fe. En una humilde choza me siento más cerca del Creador que en la más monumental de las catedrales. Trataré de explicarme: Al confesarme agnóstico me refiero a que no puedo afirmar ni negar lo que para mí es un misterio. Pero si soy creyente, aunque no pertenezco a ninguna religión y no acepto doctrinas ni dogmas de ningún tipo. Dios existe. Lo afirmo no porque lo sepa y pueda probarlo, sino porque lo siento así. En lo que no creo es en quienes hablan y actúan en su nombre. Entre un padre y un hijo sobran intermediarios, ceremonias y reglas. Si es omnisciente lo sabe todo sobre mí. Si posee el don de la ubicuidad está conmigo. Si es omnipotente lo que deba hacer lo hará. Si es justo obtendré de Él lo que merezco, ni más ni menos. No le pido cariño sino que me entienda. Ni que me proteja y aparte del mal, ya que al hacerlo me estaría restando libertad, y prefiero decidir yo en cada momento. Acepto y agradezco que me muestre el bien, pero sin someterme al chantaje de la salvación o la condena eterna. Procuro hacer lo que puedo y debo, y en alguna ocasión, -siempre las menos-, lo que quiero. Lo dicho, no sé nada de Dios, y lo que me cuentan, quienes dicen saber, no me convence. Como antes la duda que el despropósito, seguiré siendo un ciego que sueña con la luz.   
  

lunes, 26 de enero de 2015

BUENAS NOCHES

Mi abuela Pino era pequeña e inquieta como gorrión en invierno. La vida es para algunos una severa y cruel maestra; con ella lo fue. La recuerdo con la sonrisa triste en los labios y el alma en los ojos. Siempre activa, siempre haciendo algo en casa. Sólo se sentaba para comer, y media hora cada tarde a escuchar la novela que daban por la radio. No sabía leer ni escribir, y era sabia. Trabajaba de sol a sol a cambio de una mísera paga, y era generosa. La traicionaron, y siempre fue leal. Le rompieron el corazón, y jamás se quejó. No tenía nada material, y me legó la mayor de las herencias. Tras sufrir un amago de infarto la ingresamos en una clínica. La visitaba a diario, y ella me guardaba el postre que le daban en la comida. La tarde que murió, en su mesilla de noche me dejó un flan cubierto con una servilleta; fue su regalo de despedida. Sé que nadie me ha querido ni me querrá tanto como ella me quiso. Hay seres a los que la muerte transforma en semillas. Al recordarlos, uno los va sembrando en otras almas. No soy buen jardinero, pero cultivo su recuerdo con auténtica devoción. Del que se alaba a si mismo, suele decirse que no tiene abuela. Yo no la tengo, pero la tuve y desde chico me enseñó a no hacerlo. 




domingo, 25 de enero de 2015

BUENAS NOCHES


Soy aprendiz de mucho y maestro de nada. Además de juntar letras, me apasionan la fotografía y la cocina. Tampoco hay tanta diferencia entre un poema, una foto o un guiso. La poesía se puede escribir con letras, luz, sonidos, texturas, aromas y sabores. Mi abuela fue una gran poeta de cacerolas, sartenes, hornos y fogones. ¡No vean cómo rimaban todos los ingredientes de sus platos! ¡Qué prodigio de salsas! ¡Cómo sabía medir y combinar las especias! No cambio yo un buen asado con patatas al horno y salsa bearnesa por el mejor de los sonetos. Y que me perdone Quevedo, aunque me da que habría estado de acuerdo. Tendemos a mitificar en exceso ciertas cosas, restando importancia y valor a otras. Todo tiene su aquel y su momento. Alimentemos el espíritu, pero también el cuerpo. Mientras seamos parte de este mundo, los necesitaremos a ambos, y para contentar a uno no es preciso mortificar al otro. Tras una sopa humeante acompañada de jamón ibérico. Llega el momento de paladear el oporto. Después, ¡quién sabe! Con la barriga llena, la cabeza despejada y el corazón sereno, tal vez me anime a perpetrar algunos versos.